Hace 13 años que estoy yendo a fotografiar la marcha del orgullo. Justo luego de la marcha, que este año salió desde el Redondel Masferrer hacia el parque Cuscatlán, caí en la cuenta de esto. Mi primera marcha a la que fui a tomar fotografías y no pasé del punto de salida, fue en 2013; ese año la marcha salió del Salvador del mundo – ahora me di cuenta de lo mucho que todo ha cambiado.

Este Pride de 2026, fue bastante diferente a ese, no solo porque salió de un punto distinto, sino porque también soy, en parte, una persona diferente a la de hace 13 años. Este año fue mi primera marcha con mi pareja, fue una marcha que en algún momento el bloque era de 600 mts de largo; varias carrozas, una empresa privada sumada (Concentrix estaba nuevamente con una carroza), sin embargo; también la marcha fue diferente: habían menos personas que en otros años, muchísimas menos organizaciones, me atrevería a decir que si las cachiporristas no hubiesen estado en varios bloques, la marcha hubiese sido más una caminata un tanto silenciosa.

Sabemos qué ha afectado… La política mundial se ha vuelto mucho más derechista, conservadora y de una doble moral evidente. Cuando hablamos en especifico de El Salvador, tengo muchos calificativos que podría ocupar, pero ya saben…

Hace unos tres o cuatro años creé el proyecto en Instagram @Lorostrosdelpride (Los rostros del Pride). Nació como un archivo fotográfico de visibilización, un espacio para contar qué significaba este día para quienes asisten a la marcha. En los últimos años he visto cambiar el comportamiento de los asistentes. Pasamos de tener un espacio seguro de libre expresión a tomar la marcha puramente como una protesta llena de consignas firmes. Pero este año vi una transición preocupante: menos carteles y los pocos que llevaban, ya no se usaban solo para alzar la voz, sino para taparse la cara. El cartel ahora da el mensaje, pero también salvaguarda la seguridad de quien lo lleva.

La marcha del orgullo en El Salvador se está volviendo un poco más “desfile” y se está perdiendo la parte de “marcha”. Es necesario seguir sentando posturas políticas, “no quitar el dedo del renglón”, seguir asistiendo, seguir visibilizandonos, aún en contextos adversos, complejos y autoritarios.
En algún momento, el Colectivo Normal, con el cual colabore por unos años, ocupó una frase “existir es resistir”. Muchos de quienes estaban en este momento existen y resisten desde diferentes partes del mundo porque el contexto local los hizo salir por seguridad.

13 años después, yo sigo aquí fotografiando estos momentos, a estas personas y estas frases. Existiendo, resistiendo y siendo visible.