Iba a empezar esta nota de blog diciendo los 80mil goles que me había metido este año…
El año mierda que ha sido (si, puedo decir «mierda» porque es mi blog). Haciendo recuento de los duelos que he tenido que pasar y que sigo pasando en los últimos días. Contándoles que ayer que estaba haciendo un recuento de daños con google Photos, me quebré y empecé a llorar recordando y reviviendo.
Pero creo que es mejor verlo desde otro ángulo… (y no es positividad tóxica, ok?)
Este año ha cerrado mejor de lo que empezó y mejor de lo que fue la primera mitad del año (o el H1 para mis corporate girlies). Tuve muchos duelos, empezando por Totó. Pero también he tenido muchísimos motivos para celebrar y para reir… He viajado como ningún año atrás, en parte por trabajo, en parte por «ganas».
Pasé finales de octubre en México, comiendo tacos de la calle y aprendiendo muchísimo sobre una de mis marcas favoritas. Fui clienta frecuente de la oficina de migración de Guatemala y me aprendí los malls, me fui como 15 veces en los retornos equivocados, gracias a Waze; le metí 13,000 KM al carro jeje, conocí a personas increibles, Leo tiene ahora otra Karen.
No voy a decir «los tiempos de dios son perfectos» porque no hablo así, pero damn… Los tiempos a veces si son perfectos, sean de quien sean… Ha sido increíble como este año las cosas han ido cayendo poco a poco en su lugar.
Julio vino con muchas sorpresas, y a pesar de lo duro que ha sido este año, han habido personas ahi que lo han hecho particularmente especiales… Personas que han estado y personas que he tenido que soltar, personas que me han hecho reír y personas que solo me escucharon y con eso es suficiente.
2025 me metió 80mil goles, pero no me ganó el partido, la batalla, la moral o la vida.
Hasta aquí con el reporte…

PD. Esta nota de blog quedó pendiente de publicarse en diciembre 2025.