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A small piece of paradise – Little Corn Island

(puedes leer esta entrada en español aquí)

once a year go some place you’ve never been before – Dalai Lama XIV

(yeah, I’m not really sure It’s his quote, but I’m gonna use it)

Before planing for the next trip I’m about to tell you about, I wanted to go to New York or Boston; but my sister said “why don’t you go somewhere you haven’t been yet?” So I started thinking where?

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Un pequeño paraíso – Little Corn

(you can read the english version of this blog here)

Trato de viajar todos los años, aunque sea pocos días y estaba pensando a donde ir, porque por suerte tenía 4 días acumulados del año pasado y pensaba irme un par de días a Boston o a NYC, pero mi hermana me convenció de agarrar para un lugar donde no conociera… y me recordé que una amiga, para su luna de miel se fue a este lugar que se llama Little Corn Island y se veía precioso… además otra de mis amigas había estado ahí recientemente y sí, se miraba como un pequeño paraíso.

Luego de hacer cuentas y esperar una oferta de aerolínea, ya que no hay muchas y el precio para viajar a Nicaragua desde El Salvador no es lo más barato del universo, decidí buscar un Airbnb para Little Corn Island, lo bookié y así comencé la planificación del siguiente viaje…

Es increíble estar contando que fui a Nicaragua hace 2 semanas cuando vemos todo lo que ha estado pasando en estos últimos días.

El viaje de El Salvador hacia Managua me salió en $186 roundtrip con una promo de Volaris; luego me tocó comprar el vuelo de Managua hacia Big corn Island, que para mi sorpresa, era más caro que llegar a Managua, $200 (pueden comprarlo en línea en la web de La Costeña). Llegar ahí es como una pequeña aventura. Los vuelos nacionales están afuera de la terminal grande del aeropuerto de Managua. Adentro de la terminal de vuelos locales puedes comprar algo de comer, cerveza, soda y botellas de ron o algún otro licor. Lo más recomendable es comprar algo en el duty free y llevar una hielera. Yo llevaba una de tela en mi bolsón así que pasé al duty free a comprar unas toñas y estaba lista.

Llegar a la isla pequeña no es rápido; luego de llegar a la isla grande, puedes agarrar un taxi por 20 córdobas o caminar unos 15 o 20 mins hacia la zona del muelle donde salen las pangas hacia Little Corn. Las pangas tienen un horario estipulado de salida: 10 am la primera y la segunda a las 4pm; el recorrido es de 30 minutos y si tienes suerte, puedes lograr una panga extra a la 1:30pm o a las 2pm, el costo por persona es de $5 en la panga que da hasta 30 personas, pero por $100 (pueden tomar un barco privado). El viaje es un poco movido, sobre todo si vas mal sentada porque no cabían las 5 personas en la fila que ibas… Pero cuando vas llegando a Little Corn, es precioso.

Al llegar ahí, el muelle está localizado en el “centro” turístico de la isla; pues, el centro turístico es la playa, pero está ubicado a donde están los restaurantes mas conocidos, los bares a la orilla de la playa y lugares donde contratar equipo de buceo… Al llegar ahí (en la panga de las 4 pm) mi idea original era caminar un aproximado de 30 minutos hasta el complejo donde me estaría quedando; una amiga que fue en septiembre me dijo que la caminada era tranqui, así que ya estaba mentalizada a caminar, pero luego de los 30 minutos saltando en la panga, mejor decidí agarrar una lancha hacia donde me quedaría, lo cual me costó $8, pero pues, llevaba mi maleta y la hielera con las Toñas + hielo…

El viaje duró aproximadamente 10 minutos, compartí el viaje con 2 chicas más que iban para el mismo lugar. Me quedé en una zona un poco lejos del “pueblo” que además de no tener electricidad, tampoco tenía señal de teléfono; así que estaba lista para una desconexión obligada de 3 días. Llegamos e inmediatamente los ojos me brillaron tal cual personaje de anime japonés (no estoy segura si esto es redundante…). Philipp el encargado del complejo, mientras los dueños estaban fuera de la isla, nos enseñó donde estaban los baños, la cocina y las habitaciones, de paso nos dio unos heads-up sobre lo que significa estar en el medio de la nada y pues, lleno de animales (la comida no se deja en la maleta, se deja en las hieleras que están en la cocina; nada de dulces en las habitaciones porque pueden llegar animales que no querés en tu cuarto), nos presentó a los perritos que estaban ahi y ya. La primera noche cené ahi y conocí a 3 personas más: una pareja de Mainz (un alemán y una rusa) y una newyorker.

En segundo día ameritaba levantarse temprano y ver el amanecer en la playa, luego de un desayuno y una plática, nos preparamos con otras dos chicas y Wolfgang, uno de los encargados del hotel, para ir a hacer snorkel a 3 lugares; el tour con los mismos chicos que hicimos el viaje desde el pueblo hasta el complejo, costó $15 por personas, que si lo comparamos con los $35 que cobran en Los Cóbanos, lo sentí bastante barato. El tour es a 3 lugares, en un promedio de tiempo de 30 minutos por lugar; en el segundo lugar que paramos tuve que subir al bote, el mar estaba demasiado picado, pero ya en el tercer lugar todo estaba bien.

Anteriormente -hace años- había hecho snorkel en Roatán y en Hanauma Bay; pero no recuerdo haber tenido una experiencia como en Little Corn, puede que sea en parte porque andaba una cámara a prueba de agua para grabar todo, o puede que sea porque andaba sola y tenía paz mental para simplemente admirar todo lo que me rodeaba en ese momento. Vimos manta rayas, tiburones (nurse sharks) y varios Dorys.

Ese día tocó ir a almorzar al pueblo, fui buscando un ceviche porque moría por uno y no encontré, pero decidí quedarme en uno de los café/restaurantes más famosos de la isla, Tranquilo Café, que además de ser de los pocos lugares con WiFi, también es el único lugar de dónde puedes sacar efectivo (te cobran un % de lo que sacas) ya que no hay cajeros en Little Corn, solo en la grande.

En la isla no hay mucho que hacer, es mas un lugar para llegar a desconectarte y solo disfrutar de “ser”; sin embargo, hay lugares donde puedes rentar equipo para snorkelear y bucear (buceo de noche es uno de los principales atractivos y hay cavernas para visitar), también pueden recorrer la isla a pie por las playas, ver el atardecer desde Lighthouse, disfrutar los juegos de baseball de los domingos o los $1 shots de ron en el Beach Bar y terminar la fiesta las 2am en el Reggae Bar.

Little Corn es un pedacito de paraíso en centroamérica, es de las pocas zonas que aún están muy cuidadas a nivel de naturaleza (los locales no dejan que circule nada motorizado en la isla), es perfecta para un break y desconectarte de todo lo que te agobia día con día, no es necesariamente barato, ni llegar ahi, ni estar, pero uno se puede poner a buscar opciones más cómodas como no quedarte en un hotel necesariamente a orilla de playa, no comer en el hotel, caminar hacia otras zonas, si te quedas en un hostal puedes comprar provisiones en el pueblo, visitar las ventas de verdura o la granja de vegetales, o inclusive comprar comida en lata y galletas para poder gastar lo menos.

try some ceviche

Si estás pensando en viajar a un lugar nuevo, esta es una muy buena opción, puedes encontrar hoteles en booking o reservar algo via Airbnb.

Tips: bloqueador, bloqueador, mucho bloqueador; lleva efectivo, lleva un powerbank para cargar tus electrónicos; llevar un libro siempre es buena idea; dedica tiempo a absover todo lo que te rodea, te puedes llevar muchas sopresas; llevar una hielera es buena idea, pero ten en cuenta que tendrás que cargarla un buen rato; si eres fan de los atardeceres y amaneceres, buscate una app como sun locator lite y podrás ver en qué parte amanece y se esconde el sol y la hora, también da los tiempos de la hora dorada y azul por si quieres aprovechar esos tiempos para tomar fotos o videos.

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It’s a beach loving thing

La gente que me conoce, sabe, a veces demasiado bien, que no soy una persona que madruga, hell… me levanto 30 mins antes de mi hora de entrada al trabajo (sorry).

Amo mi cama, como toda persona “promedio”, detesto levantarme temprano, detesto levantarme si aún no ha salido el sol… y sin embargo… cuando es para salir de la ciudad, me puedo levantar a la hora que sea… no sé, es como un superpoder (not really pero diremos que si)

¿Por qué bajo tan seguido a la playa? Ese gasto increible de gasolina… Pues es que la playa me da paz… La manejada me da paz, me calma…

Creo que en otra vida vivía cerca del océano, quien sabe, realmente esa es la impresión que me da, la paz que transmiten las olas, además que la comida que sale del mar: un ceviche, ostras, camarones… yum! Para mi el gasto y el tiempo, las madrugadas, las escapadas, todo eso vale la pena por unos minutitos de paz, antes que el ajetreo del día a día pegue duro o luego del corre corre de todos los días, como un cierre perfecto.

Además, ahora con el drone me doy gusto con las cosas que logro ver y los videos y fotos que logro captar… Tener la playa a menos de 1 hora (sin tráfico) es algo que muchas veces no apreciamos y en realidad es más valioso que muchas otras cosas, hay personas que de Honduras vienen a nuestras playas porque les quedan más cerca que las de ellos.

 

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Vlog: When in Europe

Luego de 5 meses de no tocar los videos del viaje, porque realmente no encontraba por donde comenzar el video, decidí sentarme y comenzar a separar videos, momentos y más o menos armar la timeline del recuento del video.

El equipo usado fue: 📷 Canon SL1 + Yongnuo 35mm + 📱 Huawei Mate 8. Y para editar, en Adobe Premiere CC con ayuda de unos tutoriales de Peter McKinnon sobre transiciones y algunas otras cosas. Inspiración, como siempre, de Casey Neistat.

Otros post del viaje:
  1. Adventure of a lifetime
  2. Piccole cose – Roma
  3. Where the Streets have no name – Dublin